Eloy Garza

Tres tipos de saboteadores del análisis electoral en Nuevo León

Eloy Garza González

Hay muchas formas de sabotear el análisis político en el proceso electoral en curso. En este artículo describo los tres tipos principales de saboteador en el debate público de Nuevo León.

1.- El primer tipo de saboteador es el intelectual (sic) que evade los hechos. Es aquel que no habla directamente de los asuntos en disputa, sino que usa referencias raras, fábulas y palabras infladas. Dice cosas como esta: “El problema de la contienda electoral en Nuevo León proviene intrínsecamente de los girondinos de la Revolución Francesa de 1789”. O fábulas bobas como esta: “El problema de la contienda electoral en Nuevo León se explica porque el piojo y la pulga se quieren casar y no se han casado por falta de maiz”. Si uno les dice a estos analistas que sus fábulas son crípticas e incomprensibles, los analistas se harán los ofendidos y criticarán tu nula inteligencia. En el fondo, lo que buscan estos pseudo analistas es chamba y por eso pretenden quedar bien con todos los candidatos. O con uno en particular, pero sin mojarse de más.

2.- El segundo tipo de saboteador del análisis electoral es el influencer analfabeta funcional que tiene más seguidores que materias aprobadas en su primaria. Dice cosas de este tenor: “Miren tipo que Clara Luz dice que Adrián pues nada más no y que pues en eso que llegó Samuel y trae tenis fosfo y pues de plano zaz”. Si uno le reclama que está diciendo puras tonterías, el influencer en cuestión te responderá: “¡es lo que quieren oír mis followers y yo soy más viral que tu!”. En el fondo, lo que buscan estos influencer es andar en la punta del grito y fingirse gente importante.

3.- El tercer tipo de saboteadores del análisis electoral son los publirrelacionistas disfrazados de analistas. Dicen cosas como estas (es un suponer): “Fulano de tal es el único candidato fregón en esta campaña porque no hurta, ni roba, ni mata, ni tiene cola que le pisen”. Si uno les responde a estos analistas que su opinión está sesgada porque (es un suponer) “Fulano de tal es tu tío paterno, hermano de tu mamá, por cierto”. El publirrelacionista te dirá: “o sea, ¿quieres dar a entender que yo apoyo a fulano nada más porque es mi tío materno? Te voy meter una madriza”. En el fondo, no tiene nada de malo ser sobrino de un candidato, y menos ser publirrelacionista, mientras no se disfracen de analistas políticos.

De pilón: me faltó mencionar a los periodistas que quieren seguir siéndolo aunque ya van como candidatos a regidores o diputados, y a los periodistas cuyo único análisis en todos los escenarios es siempre el mismo: “aquél de allá es bien corrupto, me cae gordo, no lo soporto, pero este de acá es bien honesto, y pues aparte es mi compadre porque me bautizó a mi bendi”. Así nunca mejoraremos el debate democrático y crítico en Nuevo León.

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