¡Vacunas para todos! | Por Paco Villarreal

Paco Villarreal

No sé qué tan prolíficos han sido los nuevoleoneses desde el 2015, cuando nos anotábamos en la canasta demográfica con un gentío de más 5 millones de almas. El Covid y otras epidemias, además de accidentes, ejecuciones, asesinatos y muertes naturales, no deben sumar tantos decesos como para apreciar una merma considerable en la población, pero sí para alarmarnos (para lamentarnos basta uno solo). Salvo los teóricos de las conspiraciones, todo mundo querrá una vacuna. Yo mismo me inocularía cualquier clase de bicho microbiológico, aunque salga roncha, con tal de que me soltaran la cuerda para salir a orearme sin tener que usar un velo de odalisco. Soy uno de los por lo menos 5 millones de prospectos nuevoleoneses a ser vacunados (obvio, no sé cuántos, pero ya somos muchos más). Para esto estamos hablando de un dineral que en estos momentos escasea tanto como la cordura. Ahora que…, me intrigan y preocupan detalles sobre la, dicen que inminente, aplicación masiva de la vacuna.

El gobierno federal anunció la compra de vacunas de la empresa Pfizer. Al Secretario de Salud de Nuevo León le pareció que son pocas vacunas y anuncia que con un “guardadito” comprará muchas. No sé cuánto vaya a costar cada unidad, pero hasta hace poco la de Pfizer se cotizaba en poco menos de 20 dólares. Otra vacuna, la de Moderna, estaba unos 5 dólares más cara. Y la inglesa (Oxford y AztraZeneca), que tengo entendido que se producirá en México y Argentina, rondaría apenas los 4 dólares. ¡Lo que cueste! No se trata de andar regateando precios ni buscando ofertas, se trata de una emergencia. Una vacunación estratégica muy bien planeada podría frenar la epidemia. Toda proporción guardada sería tanto como crear artificialmente el hasta ahora fracasado “efecto rebaño”. Tras esto se podría proceder a la vacunación más amplia con menor presión y mayor precisión.

Esto significa que no debemos irnos con la finta de que habrá pronto vacunas para todos. Tenemos la experiencia ya de las “¡Pruebas Covid para todos!” Tantas pruebas sólo han servido para mostrar que el Covid sigue tan campante en el Estado: las defunciones se mantienen más o menos estables, pero los contagios siguen al alza. Es decir, se cacarea mucho la cantidad de pruebas cuando sólo es un factor de monitoreo no un cortafuegos contra el Covid. Es obvio en qué se ha fallado. La vacunación universal contra el Covid va a tardar mucho en completarse. No se trata sólo de recursos para comprar las vacunas, también su producción.

Además, la logística misma de la aplicación prolongará la campaña. Esto significa que se debe organizar la campaña de vacunación para todos, pero no a corto plazo. Esto es, elegir cuidadosamente los grupos prioritarios, tal vez incluso geográficamente, para crear cortafuegos humanos. O sea, sin plan no habrá resultados. Y en Nuevo León como que no se nos da mucho eso de planear.

Muy respetable, razonable y loable la decisión de sumar vacunas a cuenta del erario estatal, pero no son “despensas” para agradar al electorado y despejar la veredita hacia las urnas del 2021, es una exigencia de la gente y una obligación de las autoridades de Salud. De la O ha confrontado la estrategia federal durante meses. Que lo siga haciendo si quiere, hay material para criticar a los López (Gatell y Obrador); el cubrebocas presidencial, por ejemplo. Pero que no finja demencia. El “regaño” de la OMS fue para todos, incluido el Presidente, pero sobre todo a la falta de seriedad con la que se han tomado la epidemia tanto ciudadanos como autoridades estatales como esta, que sigue politizando y manoseando no muy discretamente un tema tan delicado y mortal. En otras circunstancias es reprochable, en estas es criminal. La carrera por quitarle cualquier mérito a la estrategia federal contra el Covid nos arrastra a todos. No se puede controlar una epidemia tan virulenta con estrategias por tanteos, como aquí, donde se restringe el transporte público y luego se libera pero con escasez de unidades; donde se ordenan cierres parciales o totales a negocios, que luego se abren con condiciones que poco se respetan y vigilan, y que de nuevo se vuelven a cerrar… y así, a ver cuál pega o cuál paga. Cuando fusilaron a Santiago Vidaurri le cantaron “Los Cangrejos” (que dan “un paso p’adelante y doscientos para atrás”); nuestro gobierno “neovidaurrista” nos tiene a todos bailando con ese son.

Ya sabremos para dónde tira esto de las vacunas estatales cuando se anuncie la disponibilidad estatal y la estrategia de vacunación. Hasta ahora, y deseo equivocarme, me suena a lo mismo que las “¡Pruebas Covid para todos!” y los “otros datos” locales. Pero, nada más por no dejar, sigo insistiendo que el uso de recursos estatales tanto para la compra de pruebas como de vacunas, debe ser auditado con precisión de cirujano. Eso de las compras por la emergencia como que, la verdad, no inspira confianza… Y menos hacia el final de un gobierno.

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