Chubascos delatores.

Irreverente
Después se llenarán las presas, después.

Plácido Garza
Les platico: en el asiento de al lado de nuestro regreso al terruño, venía una tormenta de padre y señor nuestro, que si en Texas dejó un reguero de damnificados, en el área metropolitana de Monterrey destapó la cloaca de las malas alcaldías y del gobierno que hemos padecido en los últimos años.
Alcaldes y gobernadores son delatados en su ineficacia cada vez que los chubascos aparecen.
Ningún municipio se escapa al escrutinio de las fuerzas naturales.
Calles inundadas por drenajes pluviales de los cuales sólo se acuerdan los políticos en los folletos, panfletos y arengas de sus redes de propaganda.
Las obras en los intestinos de las ciudades no se ocupan en los programas y prioridades de gobierno, porque es dinero que no se ve… bueno, eso es lo que ilusamente creen los alucinados que NO le regresan al contribuyente sus impuestos, en la forma de servicios públicos de calidad.
Bastan unas horas de lluvia para poner al descubierto el desmadre que corre bajo los pavimentos de las ciudades.
Recuerdo que Adrián de la Garza se hizo fotografiar hace como medio año con mangas arremangadas de camisa y un casco, para aparecer en la portada de un folleto que le imprimió un medio local, y decirles a los votantes que andaba supervisando los drenajes pluviales de Monterrey, como alcalde que para desgracia de los regios sigue siendo desde hace casi seis años.
Ya se va y el chubasco de ayer le cantó las golondrinas a su ineficiente gestión como alcalde, que de haber ganado la gubernatura hubiera llevado a Nuevo León al colapso.
La tormenta de ayer sirvió también para decirle al “decorador de interiores”, el “Socavón” Miguel Treviño, que se le olvidó darle mantenimiento -y pintar de amarillo fosfo- a las paredes de los tubos del drenaje pluvial, porque las calles con nombres de ríos en San Pedro, eran eso literalmente, ríos, y los vehículos, canoas a la deriva y a merced del oleaje.
Las lluvias sirvieron para recordarle al Chafo -perdón, Chefo- Salgado, que deja a San Nicolás hecho un desmadre en su gestión como alcalde y a los nicolaítas nada bueno les depara el destino, ahora que su lacayo tome la estafeta durante los próximos tres años.
Las lluvias de estas temporadas llenan primero de tribulaciones a las calles citadinas mexicanas, y por ende a sus habitantes.
Después se llenarán las presas, después.
CAJÓN DE SASTRE
“Qué porquería de alcaldes y gobernadores, pero más nos merecemos los mexicanos, por dejados y agachones”, dice la irreverente de mi Gaby.

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About The Author

Plácido Garza Presidente del portal noticioso www.detona.com Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Forma parte de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Creador de la primera plataforma de BigData en México. Escribe diariamente su columna IRREVERENTE para prensa y TV de medios nacionales y de otros países. Maestro de distinguidos comunicadores en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.

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