Paco Villarreal

AYUNO CUARESMAL NEOFEDERALISTA

Paco Villarreal

El viernes pasado, en casa, hicimos lo posible por respetar el ayuno indicado para un viernes de Cuaresma. Es decir, ejercer el pecado de la gula con las restricciones dietéticas recomendadas por la tradición reinera. Mientras a última hora cazaba unos nopalitos de emergencia, me preguntaba qué ofrecerían para engullir, de gorra claro, a la pandilla más célebre de México, llamada eufemísticamente Alianza Federalista.

No sé si se conformarían con nopales, cabuches, chicales, jacobitos y flores de yuca. La voracidad que han demostrado todos y (además) cada uno de ellos me hizo pensar que no, que necesitan menos fibra vegetal y más proteína animal en sus buches. Así que supongo que omitirían el santo y lactovopiscivegetariano ayuno para hincar el diente en cosas más sanguíneas, carnosas y mamíferas. No sé al final qué comieron, pero sí que nos ofrecieron a todos la comunión con ruedas de molino… para variar.

No esperaba nada menos que los posicionamientos consabidos respecto al gobierno federal. Hijos expósitos de la federación, la de veras, siguen enfurruñados porque el presidente López no los recibe en macolla. Y el presidente López sigue terco en ignorarlos con la sorna que se le da muy bien al referirse a sus opositores, reales o ficticios (todos la llevamos).

En esta cumbre regia se pronunciaron con mucho rollo, reiterando consignas necesariamente opositoras, diciendo lo mismo de siempre … Y haciéndolo. Porque, por ejemplo, el que el gobernador Rodríguez se desmarque del plan nacional de vacunación contra el Covid-19, es hacer abiertamente lo que durante meses, desde el púlpito de la Secretaría de Salud estatal, ha estado haciendo el doctor De la O, Pontifex Maximus del cesaropapismo vaquero que padecemos: minar cualquier iniciativa que emane del Gobierno Federal.
No deja de ser una sospechosa coincidencia que, en vísperas de la junta cumbre de neofasci… neofederalistas, y luego de jornadas de vacunación razonablemente tranquilas, se arme el relajo en un centro de vacunación precisamente en el feudo personal del gobernador: el municipio de García. Los vacunadores federales se vieron rebasados por la demanda, tanto así que han modificado los criterios de residencia previstos para aplicar vacunas, ante la insistencia de De la O. Yo le rascaría un poco a cómo se originó esa movilización masiva. No es que sea mal pensado, sólo para descartar manos negras. Pero aún cuando no las hubiera, la forma como se ha confundido sistemáticamente a los ciudadanos, enfrentando un día sí y otro también a la estrategia nacional contra el Covid, es suficiente para originar un caos. El caso fue el perfecto, un demasiado perfecto anillo hecho a la medida para el bronco dedo que, para variar, señaló al Gobierno Federal, el único norte magnético de la brújula retobona. No sé que nos depare el destino cruel en manos de estrategas que anuncian reaperturas cuando hay aumento en contagios, o que anunciaban restricciones a la movilidad atiborrando las unidades de transporte público… y así, ejemplos hay muchos.

Por supuesto, el incidente ha sido asimilado también por la pandilla variopinta de separatistas. Y con ello han refrendado las consignas que comparten con esa milagrosa concurrencia de partidos bendecida por empresarios. Unidos en esas consignas, se les fue la mano, y la lengua también, al refrendar su apoyo al gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, señalado por la FGR. De ribete, por lo menos dos gobernadores aliancistas se deslindaron de ese “apoyo”. Me parece que, en principio, la estrategia del tamaulipeco es muy tramposa, porque una acusación que debe enfrentar solo y en instancias legislativas y judiciales, la lleva a un plebiscito funcional tanto con sus amigos gobernadores como con medios y movilizaciones “espontaneas”. Así no se hace Justicia, así sólo se le tuerce el brazo. No soy quién para dictaminar la culpabilidad o inocencia de Francisco García, sólo espero que quienes deban hacerlo lo hagan sin presiones, porque la defensa de este sujeto y su partido parece preferir presionar públicamente para neutralizar cualquier proceso. Y si movilizar a tamaulipecos es inadecuado, involucrar a gobernadores es peligroso. El mensaje es que, al margen del ciego apoyo panista, es Pancho García el líder también de la mayoría en la Alianza Federalista.

El resultado de las investigaciones, ya de por sí vergonzosas (porque no son novedosas), ahora embarrará, para bien o para mal, a más de media docena de mandatarios estatales. Javier Corral y Enrique Alfaro lo comprendieron bien, y no porque sean muy listos sino porque es obvio. No sé por qué el resto de los gobernadores se envolvieron en el capote de Pancho García y se lanzaron a la arena movediza de este caso. Las “embestidas políticas”, ahora sí, serían más duras y más difíciles de lidiar.

Debo decir que en el discurso aliancista hay temas que me parecen interesantes, como para considerar. Pero si antes ya me parecía una coincidencia sospechosa, ahora, con su oficioso voto de confianza a un acusado por delitos graves, más graves en un funcionario público, la verdad es que pierdo todo interés en su choro mareador.

Como apunte breve, me parece muy curioso que cuando la Auditoría Superior de la Federación señaló irregularidades en el Gobierno Federal, toda la oposición lo creyó (y festejó) de inmediato. Pero cuando la misma ASF dice que se equivocó, no sólo no lo creen, además acusan de presiones del Presidente. Es exactamente el mismo discurso que el del Presidente cuando rechazó el primer dictamen de ese organismo autónomo. Ahora me pregunto: si yo fuera presidente, y obligara al auditor a cambiar un dictamen que no me favorece, ¿exigiría después que lo investigaran? Si lo hallan culpable, me exhibiría a mí que fui quien lo obligó; y si lo hallan inocente, también, por acusarlo.

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