Políticos extorsionadores en Nuevo León contra nuevos emprendedores

Eloy Garza González 

Nino Canún ha respondido a mi artículo de ayer donde opinaba yo sobre el nuevo libro de Anabel Hernández “Emma y las otras señoras del narco” (Grijalvo, México, 2021), una investigación que a mí me pareció poco rigurosa sobre las conexiones del crimen organizado con algunas mujeres profesionales de la farándula. 

Digo yo que es fundamental tener respeto a las mujeres y a la libertad de elegir la manera de recibir ingresos, siempre y cuando éstos sean lícitos. 

Nino Canún difiere de mi opinión y alega que algunos nombres populares como los de Ninel Conde y Galilea Montijo merecen ser condenadas porque les cantan y bailan a ciertos políticos millonarios. 

Al mismo tiempo defiende a Pablo Montero porque él sí tiene la libertad de cantarle a Nicolás Maduro en Venezuela. 

Este machismo de Nino Canún no podemos consentirlo. Me resulta deleznable viniendo de un colega comunicador. 

Nadie es presunto culpable ni se le puede configurar ningún delito porque le baile y le cante a quien guste y mande. Todos podemos hacer con nuestro cuerpo lo que queramos mientras no afectemos a terceros. 

Y cobrar caro no es ningún  delito, si hay un cliente dispuesto a pagar el monto acordado. 

Pero vivimos en una sociedad hipócrita y torcida. No podemos dejarlo pasar. La calumnia tiñe al calumniado pero también al calumniador. 

Como tampoco podemos pasar por alto que el gobierno pretenda multar a pequeñas emprendedoras que se mueven en la informalidad porque no tienen otra opción y tienen que darle de comer a sus hijos. 

Cierto: sus ventas no están fiscalizadas pero no puede corregirse de tajo, a troche moche, de buenas a primeras, esta informalidad multando fuertemente a emprendedoras que a veces no tienen ni para cubrir la canasta básica. 

Al menos esto es lo que se dice que ocurrirá en el 2022 donde los emprendedores mayores de 18 años con ingresos bajo actividades económicas se registrarán ante el Sistema de Administración Tributaria (SAT).

La pandemia ha llevado a muchas pequeñas emprendedoras a usar las redes sociales para vender artículos como prendas de vestir, bisutería, utensilios de cocina y servicios de corte de cabello a domicilio y muchas otras actividades que en sí mismas no son fuentes fáciles para percibir ingresos. Hay que lucharle a brazo partido día con día. 

Hacer home office no es una medida satisfactoria porque no tenemos experiencia en ese ramo la mayoría de los mexicanos. Hacemos negocio en la calle, no encerrados en las casas, en patas de gallo. 

Son circunstancias que desconocíamos. De por sí, volvernos de la noche a la mañana en cibernautas ha sido una transición compleja para quienes no somos millennials o centennials. 

Los índices de desempleo crecieron exponencialmente. La inflación ronda 7%, así se mantendrá y subirá el doble al menos el próximo trimestre. Y este porcentaje es solamente la media. 

Lo que implica que algunos productos como el aguacate o la carne roja han aumentado casi 60% el precio que marcaban hace menos de 6 meses. 

Cada quien sabe cómo sobrellevar las malas condiciones económicas personales y sacarle la vuelta a la carestía de la vida. 

Lo hace cada quién con sus medios y como puede. Sin embargo, el gobierno, en vez de ayudar y compensar la falta de ingresos nos pone cada vez más trabas. 

Para abrir una pyme en Alemania bastan tres pasos burocráticos. Para abrir una pyme en Nuevo León un pequeño inversionista tiene que cubrir más de 17 pasos burocráticos. 

Luego se enfrenta inevitablemente a un sistema de extorsión gubernamental. 

Miente quien diga que exagero. Por eso las pymes son en su mayoría negocios limitadamente familiares. 

Si quieren crecer, buscar socios, encontrar créditos frescos, expandir su radio de acción, les caerán inspectores voraces, auditorias inhumanas con los colmillos bien afilados y vampiros del ayuntamiento. 

Por eso 80% de las pymes se quedan como están y prefieren no crecer.

Ahora, se quieren llevar de encuentro a las dueñas de microemprendimientos o a las emprendedoras que buscan ingresos extras para su familia. 

Algunos analistas han llegado a insultar a este segmento social y les llaman “nenis”, que pretenden darle el significado de “nuevas emprendedoras de negocios por internet” pero en realidad es una vil burla. Las están denigrando irónicamente. 

De lo que se trata según el gobierno es multar a este segmento emprendedor con sumas que rebasan los $12,000 pesos, si no pagan el impuesto correspondiente que al restarlo del total solo les queda a estos dueños de pymes para una comida diaria para sus hijos o tener que elegir entre almuerzo, comida o cena. 

Ya sabemos que el artículo 80 del Código Fiscal de México señala a la letra que es obligación de los mayores de edad, darse de alta ante Hacienda. 

Pero por favor, sean más sensibles nuestras autoridades y demuestren que tienen corazón: hay miles de muertos por COVID-19 y millones de nuevos desempleados y los políticos no perdonan. 

Pobre México tan lejos de Dios y tan cerca de Hacienda.

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