Ya verán que sucederá con la termoeléctrica de Morelos

Eloy Garza González

Soy un asiduo vístante de Tepoztlán. Conozco bien ese  municipio y el estado de Morelos que es un paraíso terrenal. 

Por eso lo visitó cada año y subo el Tepozteco haga frío o calor. Con ganas o sin ganas. Como disciplina espiritual. 

Sin embargo, tienen en Morelos un problema mayúsculo que no es sólo el crimen organizado. Es otro problema igual de grave. 

La termoeléctrica en Huexca, Morelos, delata una buena intención de la CFE, que sin embargo ha sido muy mal operada. Me consta. Lo he visto con mis propios ojos. 

En teoría, se trataba de que esta obra se sumara a otra central eléctrica de ciclo combinado, de 620 megavatios cada una. 

Pero para los estándares de la Unión Europea, son puros fierros viejos. Un armatoste herrumbroso. Un enemigo de la ecología. Un fiasco. 

Y su operación política ha sido peor de errática, confusa, aún antes del asesinato hace algunos años del líder opositor Samir Flores, hecho que agravó desde entonces un entorno social ya de por sí tenso en tierra de Zapata.

Ahora que estamos con la discusión de las energías limpias es innegable que este tipo de termoeléctricas (que producen electricidad mezclando gas natural y vapor de agua), son menos contaminantes que aquellas, que utilizan carbón. 

El problema es que esta termoeléctrica en especial, no funciona. Y si no funciona, es dinero tirado a la basura. 

Es decir, es una buena medida para el suministro de electricidad a la entidad, avalada por la comunidad científica, con sus salvedades, como el gasoducto que cruza peligrosamente el Popocatépetl y la afectación de los recursos hídricos (deberá tratarse tarde o temprano con equipos costosos el agua contaminada que arroja al río Cuautla).

¿Por qué la instalación de esta termoeléctrica ha sido políticamente mal operada? 

Por falta de congruencia: quienes ahora mandan en la CFE antes de esta administración federal se opusieron a esta termoeléctrica. 

El proyecto lo inició el expresidente Felipe Calderón y en aquel entonces todos los que luego serían 4T estaban en contra. Casi se alzaban en armas para protestar. 

Ahora dicen que siempre sí es una gran obra. ¿En qué quedamos? Es verdad: con pleno sentido común, el propio Bartlett piensa que si ya se invirtió en el proyecto, saldría más caro echarlo para atrás. 

¿Pero en donde hemos oído antes eso?

La termoeléctrica en Morelos es en teoría una buena solución, el problema es que no se tomaron las previsiones para descargar la alta tensión que despierta entre la opinión pública. 

En el ínter, gobierno y sociedad de Morelos pueden quedar electrocutados.

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