¿Y los que no tenemos madre?

Irreverente

Una anécdota poco conocida de Pablo Neruda.

Por Plácido Garza

Irreverente

Les platico: En una de sus reliquias más desconocidas que descubrí en la Isla Negra de Chile, donde descansa para siempre viendo al mar, leí que Neruda le escribió esto que en seguida les cuento, a un desconocido con quien se topó en un café de Santiago, en los aciagos días de la persecución contra los comunistas del Cono Sur.

El desconocido aquél, al reconocerlo le profirió el insulto más traducido a todos los idiomas del mundo: una contundente mentada de madre.

Pablo aguantó estoico. Luego cortó por la mitad un pliego de papel de estraza que se hallaba en una mesa. Hurgó en el bolsillo interior de su impecable y elegante traje cruzado y con una pluma fuente garrapateó esta frase:

“No hay mayor orfandad que perder a la madre. Gracias por recordármela”.

 A mí se me acaba de morir la mía y quienes me la recuerdan merecen mi agradecimiento. Bueno, fue hace año y medio, pero como si fueran días.

Aunque no ocupo que me la anden recordando, les doy las gracias. Siempre es bueno que alguien se acuerde de los de uno… y más de la mamá.

Es que como dijo Neruda, no hay más orfandad que perderla; a la edad que sea, no tener madre es una pérdida que nos hace voltear a las que tenemos cerca.

Y puede que haya esposa, hijas, novias, nueras y hasta nietas.

La edad no juega en estos vericuetos de la vida y de la muerte.

Yo me acuerdo de las madres todos los días aunque no ando por el mundo recordándoselas a quienes no ocupan de ello.

El 10 de mayo y que en este día a las madres se celebre, es un accidente calendárico mexicano y a lo mejor de otros países.

Para querer a alguien y demostrárselo no debiera de haber un día en especial.

Por eso, tomo el día 10 de este mes solo como una referencia y actúo en consecuencia.

Las felicito a las que siéndolo siguen vivas y a quienes ya se les fueron, se las recuerdo, pero no como me la recuerdan a mí, sino con respeto y alta consideración.

Entonces, diamadre: a ellas, felicidades.

A quienes las tienen, felicidades por no vivir en la orfandad, y a los que como yo vivimos en ese estado, mis abrazos.

CAJÓN DE SASTRE

“Entonces, gracias por tus flores y como no la tienes, va mi abrazo de regreso por los muchos que me has dado, que me das y que de seguro me darás”, dice la irreverente de mi Gaby, al lado de sus flores rojas… y con una en medio, amarilla, para honrar a Neruda cuando dijo: “¿Y qué sería del mundo sin el color amarillo?”…

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About The Author

Plácido Garza Presidente del portal noticioso www.detona.com Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Forma parte de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Creador de la primera plataforma de BigData en México. Escribe diariamente su columna IRREVERENTE para prensa y TV de medios nacionales y de otros países. Maestro de distinguidos comunicadores en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.

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