¡A jalar el pacto, que se ocupa! | Por Paco Villarreal

Por: Paco Villarreal


El gobierno de Nuevo León debería ser más cuidadoso y no dilapidar su escaso capital político; el otro capital, el estatal, ya se sabe, agoniza en la penumbra de la opacidad. Me refiero a la consulta que se prepara sobre la distribución de los recursos federales, o sea, el Pacto Fiscal. El más mediocre comunicólogo sabe que es fácil que los términos de la pregunta induzcan una respuesta. Más aún, es sencillo que la pregunta misma, sea cual sea la respuesta, induzca además ideas o actitudes, positivas o negativas, respecto a otros temas.


Dicen que la pregunta sería: “Hoy por cada peso que Nuevo León aporta al Gobierno Federal, solamente se le devuelven 29 centavos. ¿Estás de acuerdo en que se modifique el mecanismo de distribución para que Nuevo León reciba más recurso a favor de sus habitantes?”


Hasta aquí, la afirmación/información es insuficiente para que cualquiera entienda el mecanismo de distribución y sus condicionantes, mucho más complejo que la relación 1 / 0,29; por otra parte, en la pregunta se está ofreciendo un “premio” a quien responda afirmativamente. Un “premio” que jamás, nunca de los nuncas, va a recibir ni ha recibido íntegramente el ingenuo ciudadano que se lo crea, ni siquiera a través de obra pública o programas sociales. Por lo menos así ha sido hasta la fecha con pacto y sin pacto.
La pregunta seria sería: “¿Estás de acuerdo en que se modifique el mecanismo de distribución de recursos federales a los estados?”. Y aun así pocos, muy pocos entenderían por qué este pacto fiscal es injusto y para quiénes. Nuevo León es parte de una FEDERACIÓN con derechos y deberes. La presión de los “rebeldes” debe ser contra sus homólogos en los estados “favorecidos” por el pacto a través, eso sí, de una revisión del pacto fiscal.
Por ahora, y tal como se están presentando las cosas, todo indica que la mentada consulta no desmerece frente a las famosas consultas locas, a “mano alzada”, del presidente López. Espero equivocarme, pero esta consulta estatal pinta para ser un intento más del gobernador Rodríguez por llevarnos al baile de su pandilla “neofederalista”. De paso poner el dedo en la balanza electoral en el Estado. Si no cuajaron todas las alianzas en los partidos, “Tumor” (Todos Unidos contra Morena) puede operar perfectamente con temas comunes a todos los candidatos “tumefactos” (un Sí a la propuesta de “Sí por México”).

La consulta, creo, es un despropósito. Hace muchos años, y Rodríguez lo sabe perfectamente, los nuevoleoneses están en desacuerdo con la forma como se reparten los recursos federales. Un desacuerdo expresado también por algunos gobernadores. Si mal no recuerdo, el único presidente que reaccionó a esta situación fue Felipe Calderón, en cuyo gobierno se planteó una ley de coordinación fiscal. Calderón no apoyó eso para complacer a los “broncos” nuevoleoneses (aunque lo creamos, no estamos “tejidos a mano” como para que nos consideren tanto). Es posible que Calderón haya recibido presiones, pero sí era una revisión necesaria. El resultado es este pacto fiscal, aprobado en el Congreso de la Unión, y no me extrañaría que entre los más hervorosos detractores de este pacto estén algunos que en su momento lo aprobaron.


Los pacticidas en ciernes tienen razón: es obvio que el pacto ya es obsoleto. Los estados más productivos cargan el peso de la economía de estados “pobres”. Casualmente algunos de esos estados “pobres” son ricos en recursos naturales y abundantes en mano de obra. Eso sólo significa que ningún gobierno en esos estados, haiga sido del color que haiga sido, ni los gobiernos federales, incluido el de Calderón, se preocuparon por detonar el desarrollo económico social para sacarlos de su “pobreza”. Total, ahí estaba el pacto. Y sigue estando.


La revisión del pacto fiscal sí es necesaria, hasta el propio presidente López lo ha reconocido. No sé si el momento sea el más oportuno para hacerlo. El uso electoral de la exigencia es obvio, tanto por la pandilla de gobernadores rebeldes, como por algunos aspirantes a candidatos en las próximas elecciones. Han planteado la injusticia del pacto, pero ¿han explicado amplia y claramente el por qué? Hasta ahora no es más que populismo trasnochado; y oportunista porque, además del contexto electoral, se cuelgan de una campaña intensa por descarrilar el tren de este régimen, un tren en el que, por cierto, viajamos todos, sólo que a algunos los mandaron al cabús cuando estaban acostumbrados a viajar en primera clase.


Ya coludidos los poderes Ejecutivo y Legislativo locales, esta “consulta” es prácticamente un hecho. El resultado sólo me sorprendería si los nuevoleoneses se negaran a hacerles el caldo gordo a esta gula electorera, y rechazaran la invitación a sumarse tácita y tramposamente a la pandilla contra la 4T y Morena porque, en realidad, en un pleito ajeno. En el supuesto, casi seguro, de que la respuesta de los consultados sea “Sí”, hay dos riesgos más para TODOS los nuevoleoneses, incluso los que no votaran. Uno es el cómo utilizaría el gobierno estatal esa respuesta. Ese “Sí” sería prácticamente una patente de corso para el Gobernador, seguro lo usaría como un aval popular a su gobierno, algo que perdió hace mucho. El otro riesgo es que el pacto, en el caso de que se reconsidere, tiene un factor adicional bastante complicado: la debacle económica nacional e internacional que ya sufríamos TODOS sumada a la causada por la epidemia.
En este sentido, es verdad, es URGENTE revisar el Pacto Fiscal, pero no en una “mano alzada” disfrazada de consulta democrática. Que bajen la mano los políticos, que levanten la mano los economistas y sociólogos, que tomen nota los ciudadanos, y que obedezcan los legisladores. Como diría tíobronco: “¡A jalar, que se ocupa!”

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