El PAN sin comandante

Oscar Tamez Rodríguez

El reconocimiento de una derrota antes de pelear la batalla es el peor mensaje que un líder puede mandar en tiempos de guerra. Es la rendición sin condiciones que medien. El PAN en voz de Marko Cortés, su presidente. Admitió su incapacidad para pelear en la próxima contienda electoral.

Con su declaración dejó en la desventura al panismo nacional. Su metamensaje tiene mayores implicaciones que las palabras mismas. El entreguismo en sí mismo desencadena acciones que terminarán en la derrota.

Los creyentes en la metafísica dirán que “decretó” la derrota y ahora todo conjugará para ese resultado. En términos de estrategia política podemos asegurar que el dirigente cavó la tumba electoral. Reafirmó y acrecentó la derrota en el 2022.

En política como en otras acciones de la vida, la gente no quiere estar con los perdedores, “los aspiracionistas” como llama despectivamente el presidente a la clase media, desean estar con los triunfadores.

El mejor ejemplo está en las encuestas, su difusión tiene que ver con mandar mensajes de optimismo, de triunfo a los afines y con ello evitar la desbandada de militantes y simpatizantes.

Cortés con sus aseveraciones mengua los apoyos para sus candidatos, ¿quién le mete dinero a una campaña perdedora? Aplica en su mensaje el llamado efecto cucaracha, ¿quién quiere trabajar con un candidato perdedor?, ¿cómo dará la cara cuando en las encuestas aparezca abajo?, ¿quién le creerá cuando lance arengas triunfalistas a sus huestes?

Cualquiera de los clásicos en el arte de la guerra o la estrategia de guerra o política, le habrían aconsejado cerrar la boca y buscar los perfiles que den la pelea para rescatar los menos daños posibles en la batalla por venir.

Sun Zu escribe en su clásico “El arte de la guerra” que el líder debe lograr que “el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro”. ¿Qué panista se lanzaría de candidato bajo el liderazgo de Marko?

Sun Zu es socorrido por los estrategas de la política pues se dice que ésta representa trasladar la guerra a espacios no bélicos, la política es la continuación de la guerra, por tal, aplica su siguiente recomendación: “El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad”. Agrego: Cuando estás derrotado, aparenta triunfalismo.

Karl von Clausewitz en su libro “De la guerra” escribió: “la guerra es un acto de fuerza, y no hay un límite para su aplicación” pues el objetivo primero, asegura, es desarmar al enemigo. En una rendición como la que tuvo Marko, lo que mostró es debilidad, tanta que entregó sus armas sin iniciar el combate.

El presidente del PAN desmoralizó y derrotó a sus tropas político-electorales. Otorgó un triunfo inmejorable a Mario Delgado y a su jefe Andrés Manuel López Obrador al vencerse. Como escribe Sun Zu: “un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla… La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha”, ellos triunfaron sin pelear.

Al dirigente sólo le queda la dimisión, luego de la vergüenza; si tiene amor a su partido y cree en los postulados albiazules, su futuro es la renuncia y dejar que llegue un nuevo comandante quien infunda confianza, valor y seguridad a los panistas.

Sé que Marko Cortés no leyó los clásicos del arte de la guerra sino hubiera atendido la recomendación de Sun Zu: “Si no puedes ser fuerte, pero tampoco sabes ser débil, serás derrotado”. Se derrotó sin pelear.

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