Lo que nadie te dice sobre la llamada de Samuel García al Secretario de Hacienda

Eloy Garza González

He recibido una serie de réplicas sobre mi artículo de ayer en relación a las participaciones y aportaciones federales para Nuevo León.

Algunas refutaciones son de fiscalistas y expertos en Derecho, a quien respeto y admiro.

Otros son comentarios bobos o son bots (no son sinónimos, aunque ambos, bobos y bots, tienen la cabeza hueca).

En relación al primer bando (los inteligentes e informados) abro una breve digresión: a mí me encanta leer a Albert O. Hirschman.

Este austriaco vivió en América Latina y escribió un libro seminal: “La estrategia del desarrollo económico” (1958).

Lo admirable de Hirschman (el único economista que conozco con buena prosa, porque los demás son pésimos escritores, sin excepción), es que constantemente se cuestionaba sus propias ideas. Refutaba sus tesis. Renegaba de sus afirmaciones.

A esto Hirschman lo llamaba “autosubversión”. Es decir, debemos estar abiertos a cambiar nuestras opiniones personales a partir del diálogo con los demás. “Toda idea es relativamente provisional” decía Hirschman en una controvertida frase célebre.

Ayer, hablando con estos amigos expertos, cambié mi forma de pensar sobre ciertos rubros de las participaciones federales.

Las participaciones y aportaciones están plasmadas en la Ley de Coordinación Fiscal.

La fórmula matemática para hacer esta distribución a los 32 estados es tan complicada que ni Albert Hirschman la entendería cabalmente.

Yo menos.

Es algo así como combinar el PIB estatal, con una buena recaudación y con el incremento de habitantes. Cambiando las variables, cambian los montos. Así de simple.

La fórmula que resuelve estas participaciones las contempla el Artículo 2 de la Ley de Coordinación Fiscal.

Antes de tratar de entenderla, convendría practicar con aquella otra fórmula de la Teoría de la Relatividad: E=mc2 (siempre aparecerá el chistoso quien diga que Einstein predijo a Movimiento Ciudadano en su famosa ecuación).

Ojo: los cálculos de estos fondos para los estados se basan también en las actualizaciones trimestrales que hace el INEGI de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

Lo interesante estriba en este punto: la población total de los estados cambió sustancialmente del cuarto trimestre de 2020 al primer trimestre de 2021 (justo en lo peor de la pandemia) con lo que se benefició particularmente Nuevo León.

¿Por qué tenemos más habitantes ahora que antes? Porque atrajimos más pobres. ¿Esto es bueno? Depende. Para recibir más participaciones federales, quizá es bueno. Para mejorar las condiciones de vida de los nuevoleoneses, sin duda ya no es tan bueno.

Naturalmente, una cosa es el gasto federalizado que determina Hacienda y otra cosa muy distinta es ese mismo gasto que aprueba el Congreso de la Unión.

Algunos alcaldes han hecho su chamba como cabildear con los legisladores federales un incremento de recursos al municipio. Este es el caso de César Garza Villarreal, Presidente Municipal de Apodaca.

Por otro lado, me comentaron sobre una supuesta conversación entre Samuel García y el actual Secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O. De ahí partió mi artículo de ayer.

¿Abordaron el tema de las participaciones federales para Nuevo León? Yo asumía que sí. Al menos eso fue lo que me informaron.

Ahora, como dice Albert O. Hirschman, tengo que ser autosubversivo. Es decir, dudar de mis propias suposiciones.

Si alguien nos puede aclarar lo anterior, es el propio Samuel García.

Voy a preguntarle directamente. Si se puede.

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