Obed Campos

Barcos (y pipas) perdidos

Por: Obed Campos

Entre la bruma de este mar infranqueable en el que se ha convertido nuestra bella nación, navegamos los mexicanos en barcos repletos de dudas, por tanta y tanta falacia oficial.

Olvide usted por un momento que nos estuvimos helando en la oscuridad hace unos días por falta de luz y de gas. De nuestra mini crisis de gas me ocupo en unos momentos.

Concretamente el 22 de enero del 2019, ante la crisis por el huachicoleo y el desabasto de gasolinas que trajo el cerrar los ductos, el presidente López anunció (como siempre con bombo y platillo) se invertirían 85 millones de dólares para comprar 571 pipas para trasladar a todo México el preciado combustible.

Los vehículos utilitarios serían adquiridos mediante “adjudicación directa”, y que costarían algo así como 100 millones de dólares para dar en total 612 equipos y que toda la operación, como siempre en este sexenio, quedaría bajo el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Pues bien, la crisis del huachicol dicen ellos que terminó, aunque siguen los robos de combustible muy menores, pero hay que recordar que antes se vino la tragedia de Tlahuelilpan, y que ahora los ladrones de gas buscan pingues ganancias de indemnización.

Y volviendo a lo de las brumas ¿dónde quedaron las 571 pipas que se compraron directamente, sin concurso de por medio?

Está como los cuatro buque tanques de gas, que de la noche a la mañana se sacaron de una manga, porque no hay otra explicación más que la magia.

El gobierno federal nos cree tontos a todos los mexicanos, de plano: porque según ellos los barcos cargados de gas natural van a estar fondeados a pocos kilómetros de los puertos mexicanos en espera de que se nos ofrezca una carga de gas.

O como si ese mercado funcionara como las gasolinerías donde cargamos, (a la hora que nos plazca si no hay crisis) el tanque de nuestros vehículos.

En el otro tema torcido, el de las vacunas y las mentiras oficiales, un buen amigo periodista pide que no nos comparemos con Estados Unidos o con Gran Bretaña…

¿Entonces con quién nos comparamos? ¿Con Haití o con Timbuktú?

Lo digo porque en esa política y todas, nuestro gobierno se porta no como la administración de una nación de 130 millones del hemisferio norte, sino como toda una república bananera.

Y eso duele. Y eso cuesta.

obed@sdpnoticias.com
@obedc

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