Ricardo Monreal, Olga Sánchez y un perro muerto llamado Ricardo Anaya

Eloy Garza González 

¿Quién patea un perro muerto? López Obrador. Esta vez el perro muerto se llama Ricardo Anaya. Lo hace el Presidente cada vez que quiere desviar la atención pública. Amanece una mañana dando puntapiés a un cadáver y uno de inmediato se pregunta: ¿para qué?¿cuál es su verdadera intención? 

Simple: sobajar a Ricardo Monreal. Ponerle como cuña en el senado a Olga Sánchez Cordero, la Secretaria de Gobernación (relevada de su cargo desde hace varios meses antes, pero formalizada su destitución apenas ayer). Los viejos generales como López Obrador muestran siempre sus viejas tácticas y sus viejos uniformes. 

Anaya es el perro muerto pateado. Monreal es el perro vivo apaleado. Todos los opositores, la prensa, las redes distraídos en el debate de si se merecía o no los puntapiés el perro muerto; que sí la carpeta de investigación, que sí es puro rencor vivo; que sí es pura irracionalidad política, etcétera. 

Mientras, el viejo general le baja los humos a Monreal, el subordinado insubordinado. Impone AMLO en Segob, a su “gober paisano”, el tabasqueño Adán Augusto López y se olvida AMLO de ascender a su eternamente leal Alejandro Encinas. Lo qué pasa es que el paisanaje le da confianza a López Obrador. 

Si Luis Echeverría se llevó la economía a Los Pinos, López Obrador se llevó gobernación a Palacio Nacional. Ambos no se valen de secretarios para gerenciar finanzas ni para gerenciar gobernabilidad. 

¿Le dará AMLO más dientes ahora sí al nuevo inquilino de Bucareli? Quién sabe. Lo cierto es que no trajo a Adán para quitarle los dientes uno tras otro: llega Adán chimuelo. La placa dental se la quitará y se la pondrá el presidente a su libertad y antojo. Además, incluye a Adán en automático entre los posibles aspirantes presidenciales. ¡Cuidado Ebrard, cuidado Sheinbaum! Quien todo te da, todo te quita. 

Pregúntenle si no a Monreal cuya nueva cuña Olga Sánchez Cordero, prestará sus servicios a AMLO desde la Presidencia de la Mesa Directiva del Senado, un cargo menos importante que el de Monreal, Presidente de la Junta de Coordinación Política (por ser el coordinador de la bancada mayoritaria que es la de Morena). ¿Pero qué tal si los senadores morenos en un futuro próximo prefieren cambiar de coordinador? El riesgo para Monreal no es, como él creía, Gabriel García; el riesgo para él se llama Olga Sánchez Cordero. 

De perro vivo a perro muerto no hay más que un paso… o un puntapié bien dado. 

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