Ver TV por una ventana

Por: Obed Campos

Miguel Ángel Arritola no solamente es uno de los mejores periodistas de espectáculos de México, también ha demostrado que es un gran comunicador, un periodista con la sensibilidad para encontrar la nota hasta debajo de las piedras, y vibrar con la emoción que solo conocemos los que nos dedicamos a este, que es el oficio más hermoso del mundo.

Miguel, con sus múltiples crónicas humanas y urbanas, sabe tocar las fibras más enteleridas de los lectores y eso pasó anoche, cuando pintó, en pocas palabras, la frustración de un joven matrimonio y sus tres pequeños, que, como dice el mal dicho, “se quedaron como el chinito…” (esto dicho sin afán xenofóbico).

Arritola reveló con la familia, como muchos otros regiomontanos “no pudientes”, tuvieron que aguantarse las ganas y convencer a los niños inocentes, de que no podían entrar a ver el espectáculo Luztopía, con boletos que van desde los 120 a los 220 pesos.

El problema es que Luztopía, como ya es tradición, está instalado sobre el Paseo Santa Lucía, en terrenos absolutamente públicos.

Cuando yo era niño y tenía unos 6 o 7 años, los vecinos pudientes nos cobraban 20 centavos por dejarnos asomar a ver las películas de El Santo los sábados en una destartalada televisión de blanco y negro.

Leyendo a Miguel Ángel no pude evitar acordarme, de cuando era yo feliz, pero muy pobre sin saberlo.

Estas son las medidas que había de tomar la nueva administración estatal: revisar quienes están haciendo negocios con los espacios públicos y, si son tan buenos y humanos como su Instagram los quiere hacer ver, pues entonces darle al pueblo lo que es del pueblo.

Todo lo demás es hipocresía pura…

Como la hipocresía de cierta aspirante presidencial quien negó pagar a revistas del corazón para que publicaran sus fotos. “Jamás haríamos eso de pagar por una publicación”, dijo la jerarca morenista.

La dama me recordó aquel cuento de “oiga compadre, está muy joven su novia y muy bonita. A poco le paga usted para que lo acompañe”. Y el otro responde: “Cómo cree que yo le pago. Nada más le doy 50 mil pesos para que pague el taxi en el que viene a verme…”

O como la profecía simplona de Aldo Fasci, secretario de Seguridad, quien respecto al atentado contra una familia del miércoles pasado en la Carretera Nacional, dijo en cuanto al presunto responsable, no identificado todavía: “Esa persona tarde o temprano va a acabar en la cárcel, o muerto. Así como se oye, porque así acaban todos”.

Si esa frase no la hubiera externado Aldo, me gusta para que la compusiera el Filósofo de Güemes.

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