César Garza en el Parlamento Abierto de la Reforma Eléctrica

Eloy Garza González

Ayer terminaron los Foros del Parlamento Abierto de la Reforma Eléctrica en la Cámara de Diputados. Quienes presenciamos las jornadas de este evento, podemos atestiguar que hubo de todo, como en botica: algunas intervenciones muy buenas, otras regulares y varias que daban pena ajena, y no provocaban al auditorio presencial y virtual más que una sucesión ininterrumpida de bostezos. 

¿Con cuál podríamos quedarnos? Con varias, pero si se trata de elegir, la mejor, en múltiples sentidos, fue la del alcalde de Apodaca, César Garza Villarreal. Fue toda una pieza de reflexión sobre la reforma eléctrica bien documentada y mejor expuesta. 

No evadió César la discusión (“la verdad se dice, no se piensa en silencio” decía Unamuno), porque es evidente que ideologizar la reforma eléctrica, a veces convierte a muchos expositores en simples merolicos del mensaje presidencial, caricaturizando la posición del contrario: ni todos los defensores de AMLO son santas palomitas, ni todos los emprendedores en México son la encarnación del demonio.

César Garza decidió mejor quedarse en la posición de árbitro, que en política es la posición del verdadero estadista. 

Bien comprende César que el secreto de un debate no estriba en saber cómo iniciarlo, sino en saber cómo terminarlo. Y si todos los presentes en el Parlamento Abierto hubieran escuchado atentamente a César, comprenderían los que alguna vez quiso decir Henry Kissinger: cuando uno se enfrasca en una confrontación (y los debates parlamentarios son eso: una confrontación), de lo que se trata es de saber a dónde vamos. Y el mas sabio es el que sabe a dónde vamos, tendiendo puentes. 

César Garza tendió puentes entre uno y otro bando, cuando dijo: “parecería una disputa entre rapaces empresarios contra defensores infalibles del interés público y no es así”. Una mala decisión en la reforma eléctrica la pagarán los más pobres y desprotegidos. 

La regla básica es no hacer daño y no retroceder. Generar certidumbre. Esto lo explicó César en cuatro puntos concretos: 

1.- La rectoría del Estado debe mantenerse en el sector energético, por asunto de soberanía y seguridad nacional, en un entorno de concurrencia entre la inversión pública y la privada. Lo que es inadmisible es desaparecer la Comisión Reguladora de Energía. 

2.- El sistema de energía eléctrica nacional debe tener sustentabilidad económica. La CFE no está modernizada ni actualizada, pese a quien le pese.  

3.- Debemos generar un sistema eléctrico sustentable ambientalmente. Esto no es optativo: México está suscrito a tratados internacionales que lo obligan a acelerar su proceso de energías limpias. No hay vuelta de hoja en este tema. 

4.- Y lo más importante: para una comunidad libre, progresista y democrática, la fortaleza y la solidez de las empresas privadas es un asunto de interés público. No se trata de defender a los poderosos sino de defender los empleos y la derrama económica. 

Vuelvo a Henry Kissinger: toda iniciativa de ley debe conducir no a la satisfacción de una facción, sino a la “insatisfacción equilibrada” de todas las facciones, priorizando el bien público. Esa es la moraleja que nos deja la intervención del alcalde de Apodaca. 

Detrás de sus conceptos, hay una visión de Estado de largo alcance que pocos servidores públicos tienen, tan contaminados de prejuicios y lugares comunes. Pensemos en César Garza para 2024.

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