¡No tienen llenadera!

El sindicato de patrones, a sea la Coparmex, opina que es necesario que se aumenten las tarifas en el transporte público. El líder patronal en Nuevo León, Óscar Martínez, pontificó con rudeza innecesaria: “El transporte más caro es el que no se tiene”. ¡Vaya que es verdad! Durante mucho tiempo nos ha salido muy caro movernos bajo la batuta de permisionarios con unidades escasas y descuidadas, encadenados a tarjetas de prepago. Es necesaria una reestructuración en el transporte urbano público, es urgente una inversión en unidades, y es necesario que las tarifas dejen un margen de ganancia que garantice la operación y mantenimiento de las rutas y sus modalidades. Sí, pero…

Yo siempre he sido de infantería. Mi más reciente aventura laboral me costaba ente dos y tres horas cada día sólo en desplazamientos. Además me salía “barato” abordar necesariamente el Metro y un urbanero dos veces al día. No me quejo. Otros con ubicaciones menos estratégicas gastan más tiempo y dinero en transporte. No me sorprende que la aspiración del más humilde obrero sea conseguirse un auto, aunque sea chatarra.

Incluso cuando aún podía darme el lujo de pagar un taxi, nunca estuve de acuerdo con las tarifas del transporte urbano. Siempre me han parecido excesivas y, salvo escasas excepciones, nunca han correspondido al servicio que ofrecen. Tampoco me ha parecido justo que las rutas mejor equipadas y cuidadas, tengan tarifas superiores. La comodidad del usuario es obligación de los permisionarios. Después de todo, normalmente somos clientes cautivos, no tenemos alternativas, salvo en los tramos donde la eterna mala planeación congestiona rutas. Pero nadie desciende de un camión chatarra a medio camino para seguir en uno con aire acondicionado.

Ahora, en vista del caos que dejó la administración de Jaime Rodríguez, el gobierno fosfo del gobernador García propone un incremento de tarifas. Se supone que tiene la asesoría de un experto en el tema, Hernán Villarreal. Quiero creer que el Instituto de Movilidad evaluó todas las opciones para encontrar la mejor solución. Tal vez la propuesta sea la mejor, aunque no sé para quiénes.

No es la primera vez que se impondría un tarifazo con el pretexto de mejorar este servicio. Los usuarios nunca hemos estado de acuerdo cada vez, y por sobre la… cada vez se ha aplicado. Pagamos más y apenas se mejoró transporte, y siempre por poco tiempo. Miles de familias tuvieron que limitar gastos sólo para poder trabajar o que sus hijos fueran a la escuela. El transporte urbano le ROBÓ a la gente los recursos para educación, salud, vestido, alimentos, servicios básicos. El transporte urbano IMPUSO UNA CUOTA a los trabajadores para que éstos pudiesen trabajar. Sin embargo, con décadas de amargas experiencias, en las que el propio Hernán Villarreal fue actor importante, la solución siempre ha sido la misma: aumentar tarifas.

Estas geniales soluciones se enmarcan en un montón de cambios y promesas de mejoría en el servicio. Siempre ha sido así. Pero de estas grandes soluciones lo único real es el pago forzoso de las tarifas caras. Los cambios y los beneficios no siempre cuajaron, o cuajaron mal, o fueronrebasados rápidamente por las necesidades del usuario. Entonces siempre queda un servicio insuficiente, pero tarifas siempre son más caras. Hoy ya son prohibitivas. Y las nuevas serían prácticamente un asalto.

Pero el líder de Coparmex tiene toda la razón: “El transporte más caro es el que no se tiene”. La inmovilización del trabajador saldría cara para los patrones. Sólo que en generallos patrones de desentienden de eso y trasladan el cargo al usuario, lo hacen responsable de llegar a tiempo a su trabajo cueste lo que cueste… literalmente. Así, el ritmo de incrementos en productos y servicios siempre va pisando los talones del ciudadano, y con frecuencia lo rebasan. Y la solución oficial y empresarial sigue siendo aumento de tarifas y promesas.

Hay un detalle que deliberadamente ignoran los transportistas y el gobierno estatal. La movilidad de la gente hacia el trabajo, la escuela, oficinas públicas, centros comerciales, e incluso centros de esparcimiento, es un derecho de los ciudadanos que el estado está obligado a garantizar. Los empresarios del transporte intervienen porque el estado no ha querido asumir esa responsabilidad. Los permisos crearon esa mafia de transportistas que son empresarios metidos al servicio público, por lo tanto siempre buscarán obtener ganancias. Y hemos comprobado durante años que no tienen llenadera. Otro caso muy distinto sería si el estado se hiciera cargo de ese servicio, donde las ganancias fueran determinadas por el propio servicio no por las voraces carteras de particulares… quienes dudo mucho que sepan lo que es viajar diariamente en un camión. De hecho, creo que ninguno de los protagonistas del consejo, instituto, club, secta, o lo que sea de movilidad, son usuarios del transporte urbano.

¿Otro aumento de tarifas? Este sigue siendo el cuento de nunca acabar. Dirán que durante mucho tiempo se congelaron las tarifas. Es verdad. Pero si no se hubiesen congelado hoy pagaríamos mucho más por un transporte que seguramente sería igual de malo, como siempre. Sólo hay que recordar que las deficiencias en el servicio no las causó el usuario; la necesidad de desplazamientos tampoco, porque es vital para empresas, comercios y gobierno. Entonces, ¿por qué siempre tenemos que pagar, y cada vez más? Insisto: ¡no tienen llenadera!

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