Periodistas en la mira

Aún recuerdo, cuando el magnate Donald Trump ganó la presidencia de los Estados Unidos. Partidario de la supremacía de los blancos, con frases, como que los inmigrantes que deberían llegar a Estados Unidos, eran los escandinavos, denostando siempre a los latinos y africano-descendientes, como de lo peor que envían de sus países, a los cuales calificó siempre como “criminales y violadores” entre otros motes.

En cuanto Trump asumió el poder, y poco antes, de inmediato empezaron los ataques xenofóbicos a las minorías que ya no son tan minorías, por el hecho de tener la piel de otro color, por parte de azuzados supremacistas, pero no solo eso, las fuerzas del orden, cuya vocación no debe discriminar colores o razas, empezaron a focalizar sus razias hacia ciudadanos latinos y negros, incrementándose con mucha frecuencia este tipo de excesos y abusos.

Y todo por una simple razón: El presidente en funciones no se iba a escandalizar por estos excesos, más bien, aunque no lo hiciera público, lo celebraba, y en consecuencia todo aquel que ostentara poder para recriminar u actuar, si comulgaban con el presidente, tampoco se escandalizarían, pues la opinión de Trump desde su tribuna era “de la más alta calidad” para sus gobernados simpatizantes y por lo tanto, desde esa perspectiva, si el presidente lo veía bien entonces estaba bien.

Trump ponía el ejemplo.

Y aquí hay que señalar que a los mexicanos nos está pasando lo mismo en la actual administración de Andrés Manuel López Obrador, quien, desde su púlpito, señala a los periodistas, un día sí y el otro también, como “corruptos, vendidos, mentirosos, neoliberales, miembros de mafia del poder”, y cuánto improperio se le atraviese.

Esto claro, para los periodistas que se atrevan a exhibir los excesos del poder lopezobradorista, bajo la perspectiva que “No somos iguales”.

Soy prudente en afirmar que el presidente no celebra cuando asesinan a un periodista, que ya van muchos en el sexenio, pero tampoco se escandaliza ni exige una investigación a fondo para esclarecer los hechos.

No, López levanta su dedo y resuelve “ustedes saben en donde se meten” y los gobernados “la gente buena” pues entonces si la máxima perspectiva que es la presidencial ve cómo normal el homicidio de un periodista.

Es México el país más peligroso para ejercer nuestro oficio y aquí, quien asesina un periodista se atreve, a sabiendas que su crimen dormirá en la impunidad de los archivos judiciales, pues quien por ley tiene la obligación de esclarecerlo, jamás estará en contra de la opinión de calidad del máximo patrón.

Así que cuando usted se haga la pregunta, del porqué se incrementan los homicidios en determinado segmento de la población, esta es la respuesta.

@obedc
obedcampos@gmail.com

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