Se necesita más valor para el amor, que para gobernar

Irreverente

Plácido Garza

Les platico: a mi abuelita la alcaldesa de Perros Bravos, N.L., le oí decir muchas veces que el amor mueve al mundo.

Pero se murió sin saber que el odio no se queda atrás. Es que le faltó vivir lo que cada vez se vuelve más cotidiano en este siglo XXI.

Por ejemplo: personalmente creo que a nuestro presidente le falta coraje -por no llamarle de otro modo- para amar como tanto presume, a los pobres.

Es que, para amar se necesitan coraje… y otras cosas, y quien no tiene esas cualidades, es más propenso al odio que al amor.

Y al hacer extensivo este análisis a sus colaboradores más cercanos, creo que ni en cuatro reencarnaciones entenderían la naturaleza del amor de los gobernantes hacia sus gobernados.

A todos esos becarios de operaciones y de sistemas, que hoy conforman su gobierno, y a los que lo defienden desde afuera, seguramente los convenció de que con la 4T iban a llevar a cabo un plan que sería catalogado como una locura por cualquiera en sus cabales. “Así que, guarden sus cabales”, me lo imagino arengándolos.

Y si se me diera escribir un mensaje a los millones de pobres que campean en este vapuleado País, les recomendaría que procuren quererse más, y aspiren a algo y alguien superior a quien se la pasa chuleándolos y queriendo comprarles sus conciencias.

¿Me expliqué, o se los platico con bolitas y palitos, o con el Lego? Tal como babosea en sus muchos ratos libres el alcalde reelecto del otrora municipio modelo de México, Miguel Treviño, en San Pedro.

Por ejemplo: tenemos en México a un presidente que solo ve las consecuencias de sus actos, hasta que las tiene en frente de sus narices. Aunque a veces ni siquiera en esos momentos las ve.

A los mexicanos nos toca hoy lidiar con una verdadera proeza: nadar en la misma piscina donde se campea bien campante un tiburón. Podemos bañarnos con él, pero nunca vamos a estar tranquilos.

En semejantes circunstancias, ¿saben qué es lo bueno de las relaciones entre gobernados y sus gobernantes? Que acabamos olvidándonos cómo y cuándo comenzaron.

Y entonces, la distancia es -a veces- la única manera de encontrar la paz.

Eso me sucede cuando tengo que ausentarme de mi propio país, al volverse inauditas las presiones de mis criticados y de sus amigos, que creen que tratando de joderme les hacen a ellos un favor.

Hace poco le dije por teléfono a un camarada que logró colarse al gabinete presidencia de la 4T, que cuanto más fastidiado está uno del actual gobierno, más felices nos parecen los días de gobiernos anteriores.

Ese mismo amigo -a quien llamo para su desgracia, republicano converso- me dijo en otra ocasión que sería maravilloso que yo comenzara a ver con buenos ojos al gobierno de Andrés Manuel.

Y creo que se le heló el candor cuando le respondí que suelo no vivir de expectativas ni de falsas ilusiones.

Del actual gobierno, cada vez más me convenzo de que cualquiera del equipo de Andrés Manuel es capaz de traicionarlo, si encuentra las condiciones propicias. Escribí cualquiera y lo sostengo.

La traición no está sujeta a cuánto quieres a alguien ni siquiera de cómo lo quieres.

Creo que la traición depende del tamaño del dilema que le pongan a uno por delante.

Porque tengo la suerte de tenerlos relativa y virtualmente cerca a varios, leo en ellos miedo más que reverencia hacia su jefe supremo.

Y me divierto imaginándolos llegar a sus casas por la noche, cogidas sus manos de nada más que el miedo de llegar a ser descubiertas sus intenciones, disfrazadas de pretenciones o de las satanizadas aspiraciones.

Oyéndolos, percibo a miembros del gabinete presidencial convencidos de que hay quienes estudian muchos años -aún en Harvard- para ganar sueldos miserables, mientras que ellos solo aspiran a permanecer los años del sexenio que les toquen, para retirarse como magnates.

El mismo amigo de quien hago referencia, me mostró los apuntes que tomó en una de las juntas de seguridad previas a las mañaneras del Palacio y cuando me pidió que le diera mi interpretación de lo que el presidente le había querido decir, le espeté:

Me imagino a Andrés Manuel diciéndoles a ustedes… “se pueden meter en la boca del lobo… y el lobo me va a proteger”.

Resumiendo el que será mi mensaje final del evento al que he sido invitado por un grupo de ilustres miembros de todos los partidos, les diré que las cosas se van a poner bien feas y como no soy de quedarme quieto, seguiré DETONANDO mis escritos.

Como colofón les diré esto: en mis pláticas con políticos y empresarios he percibido que son más bien de huir en cuerpo y alma.

Y si no pueden llevarse sus cuerpos, al menos escaparán sus almas.

CAJÓN DE SASTRE

“Solo un ladrón siente como propio aquello que no le pertenece”, remata la irreverente de mi Gaby.

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About The Author

Plácido Garza Presidente del portal noticioso www.detona.com Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Forma parte de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Creador de la primera plataforma de BigData en México. Escribe diariamente su columna IRREVERENTE para prensa y TV de medios nacionales y de otros países. Maestro de distinguidos comunicadores en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.

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